Nuestra historia

Desde 1990, la Oficina Continental para Latinoamérica funciona en Guatemala, proveyendo recursos, programas y servicios a escuelas y educadores en México, Centro, Sudamérica y el Caribe. A partir de 1999 ACSI Latinoamérica se acerca a sus colegios miembros con oficinas regionales en Paraguay, Brasil y República Dominicana. También contamos con valiosas alianzas estratégicas con selectas asociaciones y organizaciones que representan a ACSI en diferentes países de la región.

En 2015 ACSI Latinoamérica celebró 25 años de ministerio al servicio de las escuelas y colegios cristianos del continente. La primera oficina regional de ACSI fuera de territorio norteamericano abrió sus puertas en la ciudad de Guatemala el 2 de Abril de 1990. Un cuarto de siglo después, damos gracias a Dios por las personas que Él usó para que los esposos Sheny y Estuardo Salazar pudieran conocer esta organización y ser comisionados por el liderazgo de la misma para bendecir las instituciones educativas evangélicas en México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe de habla hispana.

De 1990 al 2000 fue una década de expansión acelerada. El Lic. Salazar visitó cada país del continente, organizando conferencias y convenciones para dar a conocer este ministerio. Líderes educacionales de cada país fueron identificados y al final de esa década se dieron cita en Guatemala en “Cumbre 2000” y luego en Foz de Iguazú para “Cumbre 2001”. En estas reuniones se trazaron objetivos estratégicos que marcarían la segunda década de ACSILAT.

A partir del 2000, ACSI Latinoamérica ha tenido un crecimiento estratégico.  Oficinas fueron establecidas en Paraguay, Brasil y República Dominicana. Se ha implememtado un un uso más eficaz de la tecnología. Tanto el equipo como la membresía de ACSI en la región han crecido llegando a ser la oficina internacional más grande dentro de la organización. Nuevos programas, recursos y servicios se están continuamente desarrollando para dar un servicio eficiente a nuestros colegios asociados.

Nuestra visión y misión persisten así como el compromiso de contribuir a la transformación de este continente por medio de la educación escolar cristiana.