Lunes, 13 Mayo 2019 10:14

El futuro de la educación escolar cristiana

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La mayoría de las escuelas cristianas en los Estados Unidos se fundaron en el último cuarto del siglo XX, cuando aún no se habían desarrollado las mejores prácticas, investigaciones y servicios específicos para las escuelas cristianas. Hoy en día, muchas de esas escuelas son maduras, y se han posicionado en lugares de influencia. Ahora se cuenta con recursos específicos como planes de estudio y libros de texto, capacitación financiera, y programas de formación para directores y maestros.

A medida que el movimiento madura, las escuelas se enfrentan a una serie de nuevos desafíos. A solicitud de ACSI,  la empresa de investigación Barna llevó a cabo un nuevo estudio (2017) que apunta a dos tendecias que están impactando la educación cristiana en Estados Unidos: la primera es la reducción en el número de padres cristianos que se identifican como tales (particularmente entre los millennials). La segunda es la proliferación de opciones escolares, como las escuelas públicas autónomas y las academias en línea. El número de padres cristianos que optan por una escuela cristiana disminuye cada vez más en Estados Unidos y los que quedan son consumidores inteligentes con muchas opciones educativas, que requieren evidencia del retorno de la inversión (ROI) de la educación cristiana. Estas tendencias, amplificadas por una realidad económica desafiante, ayudan a explicar la disminución de la matrícula en las escuelas cristianas de Estados Unidos. Mientras que hace unas décadas se abrían escuelas a un ritmo frenético ahora hay una tendencia inversa. Esto contrasta con el crecimiento exponencial de escuelas cristianas en el resto del mundo, especialmente en los países en desarrollo.

Estas tendencias están ocurriendo en un contexto mucho mayor de transformación social. Cambios recurrentes, como la rápida innovación tecnológica, cambios en la estructura familiar y la diversificación de las escuelas, han impactado la educación. Existe un consenso generalizado entre los educadores de que los estudiantes de hoy tienen necesidades de aprendizaje muy diferentes, probablemente debido a muchos de estos cambios sociales. Por estas razones, Miller, Latham y Cahill (2017)1 afirman:

Todo el mundo sabe que el sistema actual no está logrando que los estudiantes graduados estén preparados para las demandas del siglo veintiuno. La revolución ‘Gutenberg a Google’ ha generado una tormenta perfecta de descontento, disfunción y desconexión en nuestro sistema tradicional de educación.

En general, las escuelas cristianas han tardado en identificar e implementar prácticas innovadoras basadas en la investigación, que podrían involucrar mejor a la generación actual de estudiantes en el aprendizaje y prepararlos para un mundo cada vez más complejo.

Además de una revolución educativa, las escuelas cristianas también se enfrentan a una cultura cada vez más laica y hostil al cristianismo y la cosmovisión bíblica. Los cambios culturales han dado como resultado no solo cambios en los valores y comportamientos en áreas como la moral, familia, identidad de género y sexualidad, sino también el cuestionamiento sistémico de la existencia de la verdad y concepto de la realidad. Las escuelas cristianas están luchando por educar a los estudiantes en el contexto de lo que muchos han llamado una cultura “post-cristia-
na”. Mientras que los pensadores y escritores cristianos contemporáneos consideran cuidadosamente la res-
puesta óptima a la cultura, que va desde el aislamiento hasta el compromiso, los educadores de la escuela cristiana sienten una tremenda presión de tiempo y responsabilidad por preparar a los estudiantes de hoy mientras todavía se llama”hoy”(Heb 3:13).

Este panorama más amplio ha dejado a los educadores cristianos haciéndose preguntas para las cuales no hay respuestas fáciles:

  • ¿Cómo debe ser la enseñanza y el aprendizaje en la sociedad contemporánea, ya que los educadores y estudiantes de hoy sirven al propósito de Dios en su propia generación? (Hch 13:36)
  • ¿Qué conocimientos y habilidades necesitan los estudiantes de hoy para ser sal y luz en una sociedad cada vez más secular, globalmente interdependiente y que cambia rápi-
    damente?
  • ¿Cómo debería ser una escuela cristiana (tanto físicamente como en su programa) dado el crecimiento exponencial del aprendizaje en línea y personalizado?
  • ¿Cómo pueden las escuelas cristianas seguir siendo relevantes y ágiles en un mercado educativo altamente competitivo, y qué acciones deben tomar para alcanzar sostenibilidad y madurez organizacional?

Estas interrogantes deben ser respondidas si esperamos algún futuro para las escuelas cristianas. Para hacerlo, los educadores cristianos debemos depender de las riquezas del pleno entendimiento, sabiduría y conocimiento que tenemos en Cristo (Col 2:2, 3).

A partir de estos temas, educadores, líderes y pensadores cristianos se han unido para considerar cómo se puede fortalecer la educación cristiana a través de la colaboración y las asociaciones. Hay signos de esperanza de nuevas alianzas estratégicas como la conferencia Global Christian Schools Leadership Summit que por segunda vez en este 2019 ha reunido a ocho asociaciones (entre ellos, ACSI) para declarar que juntos somos más fuertes (Stronger Together).

Enfrentar juntos estos cambios sociales y educativos está haciendo que muchos maestros abran su caja de herramientas educativas (obtenidas durante su educación formal y experiencias de desarrollo profesional) para descubrir que carecen de lo necesario para un exitoso desempeño profesional. Del mismo modo, los líderes escolares están buscando enfoques más adecuados en una variedad de áreas,  como enfocar más la instrucción en los resultados estudiantiles esperados, crear culturas escolares conducentes a la formación espiritual y adaptar programas e instalaciones a las tecnologías actuales de instrucción. En general, cómo hacer mucho más con menos, mientras la misión de la escuela sigue cumpliéndose en una nueva realidad socioeconómica.

Tanto para los maestros como para los líderes, agregar más herramientas a su caja puede no ser la respuesta a los desafíos que enfrentan sus escuelas, ya que hay herramientas que son inadecuadas o se quedan obsoletas casi tan pronto como se adquieren. Lo que se necesita es una caja de herramientas completamente nueva; una nueva forma de pensar acerca de la enseñanza y el aprendizaje en las escuelas cristianas. El momento educativo actual, tan desorientador y desequilibrante como es, puede proporcionar una oportunidad perfecta para reformar la educación cristiana. Ahora es el momento de preguntar cómo las escuelas cristianas pueden convertirse en instituciones académicas de primer orden y, al mismo tiempo, fomentar de manera creativa los compromisos de fe para los que fueron creadas.

Esta nueva visión debe romper la falsa dicotomía entre enseñanza y formación, y al hacerlo, preparar a los estudiantes para que no solo aprendan acerca de Dios, sino que experimentan activamente Su amor  y lo amen. Debe centrarse en el aprendizaje de los estudiantes y emplear los mejores métodos pedagógicos, con fundamento en la Biblia y en la persona de Cristo, preparando a esta generación de estudiantes “para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.” (Col 1:10 NBLH)

En las Escrituras está claro que, si bien no somos de este mundo, somos enviados aquí con un propósito (Juan 17:13-16). Dios llama a su pueblo a estar fielmente presentes. La pregunta es ¿cómo se ve nuestra presencia fiel en la cultura de hoy?  Los educadores cristianos deben discernir lo que Dios está haciendo en esta generación (Isaías 43:18-19), para encontrar formas de tener un impacto más profundo y eficaz en sus vidas.

Al igual que José y Daniel, quienes se comprometieron con los problemas apremiantes de la sociedad en la que se encontraban y sus acciones tuvieron un efecto eterno en sociedades enteras, Dios nos ayudará a lograr lo mismo en el tiempo actual con la nueva generación.

 

1 Miller, R., B. Latham, and B. Cahill. 2017. Humanizing the education machine: How to create schools that turn disengaged kids into inspired learners. Hoboken, NJ: Wiley & Sons.

 


Lynn E. Swaner, EdD, Directora de Investigación e Iniciativas Estratégicas, ACSI.

JuLee Mecham, PhD, Ex directora de Investigación e Iniciativas Estratégicas, ACSI.

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