Viernes, 15 Mayo 2020 21:24

¿Es prudente bañarse padres e hijos?

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Una de las inquietudes más frecuentes en muchas familias es el tema de la desnudez. ¿Debemos bañarnos con nuestros hijos? ¿Pueden ducharse juntos dos hermanos? ¿Es adecuado ir en ropa interior por casa? ¿Es un problema que nos vean desnudos? ¿Hasta qué edad?

De acuerdo al desarrollo psicosexual del niño, a partir de los dos años de edad el niño comienza a observar con interés el cuerpo desnudo de sus padres y el suyo propio, mostrando curiosidad por estas diferencias. Las partes privadas de sus padres y de sus hermanitos les resultan llamativas y quiere tocarlas como parte de su proceso de exploración del mundo que le rodea. En esta etapa, este excesivo interés no implica ningún tipo de morbo o problema en el niño, simplemente necesita observarlo y explorarlo todo.

La reacción de los padres es importante. Es una magnífica oportunidad para transmitir con naturalidad la información correcta a las inquietudes del niño, que no irá más allá de reconocer las diferencias del cuerpo del niño-niña y de papá y mamá mostrando el diseño perfecto de Dios para su creación.   

Luego de los tres años, el niño que habitualmente ve a sus progenitores desnudos, puede confundirse y asumir que es una práctica común y le será difícil comprender por qué otras personas mayores no hacen lo mismo. En niños mayores, esta práctica puede convertirse en una sobreestimulación sexual, acelerando, sin necesidad, el despertar sexual que debe ocurrir de manera natural.

Por otro lado, la exposición constante del niño al cuerpo desnudo de los padres menoscaba los límites que deben marcar los miembros de otra generación: los adultos con los adultos, los niños con los niños. Es primordial preservar las fronteras del respeto al cuerpo entre las generaciones.

Si el niño, luego de descubrir naturalmente su cuerpo, observa una actitud de sano pudor en sus padres al cambiarse de ropa, cerrar las puertas del baño, pedir permiso antes de entrar a la habitación, aprenderán a respetar la intimidad de los demás y de sí mismos. Del mismo modo, es importante estar alertas al surgimiento del pudor en el niño como parte de su crecimiento. 

Es adecuado permitir que se bañe solo o haga sus necesidades sin la presencia de los adultos, cuando lo solicita. Es una manera de mostrar valor y respeto por su cuerpo y es el preámbulo para que el niño, eventualmente, pueda decir “no” ante toques o caricias inadecuadas. Habrá desarrollado el sentido de pudor y control de su cuerpo lo cual es un factor de protección para futuras situaciones de riesgo.

Descubramos el maravilloso diseño de Dios para la sexualidad, y disfrutemos de vivir en la libertad y el conocimiento que Él nos ha concedido.

Escrito por: Karen Ovalles 

Psicóloga Clínica-Terapeuta Familiar, Master en Educación de Indiana Wesleyan University, cuenta con más de 20 años de experiencia en práctica privada de atención y prevención de trastornos emocionales.  Le apasiona el acompañamiento familiar y la construcción de proyecto de vida basados en principios y valores cristianos.  Ama la docencia universitaria, lo cual le ha granjeado dos premiaciones a la excelencia académica.

Visto 321 veces Modificado por última vez en Miércoles, 10 Junio 2020 17:54