Lunes, 13 Enero 2020 10:37

Bienestar emocional en los centros educativos cristianos

Valora este artículo
(0 votos)

Dentro de los principales objetivos en la misión de las escuelas cristianas, está atender el llamado ministerial con los niños. Todo educador cristiano anhela que sus estudiantes cultiven y alcancen todo el potencial que Dios les ha dado y que lleguen a ser exitosos a nivel académico y también a nivel espiritual.

Sin embargo, uno de los principales retos ante el cumplimiento de esta misión, es el constante crecimiento de problemas relacionados con la salud mental de los estudiantes. La Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés, 2017) estima que "uno de cada diez niños o adolescentes tiene un problema de salud mental grave, y otro 10% tiene problemas leves a moderados".

Si bien no hay datos provenientes de escuelas cristianas, muchos líderes educativos y personal docente en estas instituciones, han reportado un aumento en este tipo de problemas. En mi trabajo como consejera en dos escuelas cristianas diferentes, pude observar cómo estos casos aumentaron rápidamente, en un lapso de cinco años.

La APA reporta que existe una "falta de servicios de salud mental para niños y adolescentes". Menos de la mitad de los niños con problemas de salud mental reciben tratamiento o servicios de apoyo. Solo uno de cada cinco recibe tratamiento por parte de un profesional de salud mental especializado para trabajar con niños”.

Esta realidad probablemente también sea cierta en nuestras escuelas cristianas. Es aún más dramática cuando los docentes no cuentan con la preparación educativa formal o capacitación adecuada que les permita lidiar con los problemas de salud mental que presentan algunos de sus estudiantes. Esto puede generar un clima de frustración y confusión.

Los riesgos que se corren al no abordar los problemas de salud mental de forma adecuada pueden llegar a ser significativos, afectando no sólo a los estudiantes, sino también a las instituciones educativas en su esfuerzo por cumplir con su misión original con responsabilidad.   Esto es más evidente en el caso de situaciones críticas comointentos suicidas, pero también en situaciones crónicas como ansiedad, depresión y trastornos alimentarios. A esto debemos agregar el peso de las responsabilidades legales que acarrean estas situaciones. El apoyo adecuado para los estudiantes que atraviesan problemas de salud mental podría garantizar el bienestar de los estudiantes y que aquellos que están en crisis reciban el cuidado adecuado.

Mi experiencia, laborando en instituciones educativas cristianas y como médico en práctica privada, ha sido que cuando un problema de salud mental no se trata a fondo y de manera adecuada, puede ir incrementando hasta llegar a ser de alto riesgo. Por el contrario, los problemas de salud mental detectados a tiempo y tratados de la manera adecuada traen como resultado niños y adolescentes equilibrados y estables.

Con base en estas experiencias diseñé algunas estrategias específicas dirigidas a instituciones educativas cristianas. Mi esperanza es que, al implementarlas, se logre una detección temprana de síntomas tratables. Esto permitirá brindar atención y cuidado apropiados ayudando a reducir los problemas relacionados con la salud mental de los estudiantes. Les comparto tres pasos concretos los cuales recomiendo poner en práctica.

1. Estimule una intervención temprana. 

Intervenga con un plan de acción tan pronto como se presenten los síntomas. Mientras más tiempo transcurra sin el apoyo adecuado, mayor será el riesgo de que estos síntomas se intensifiquen desarrollando conductas no deseadas.

Es importante también detectar tempranamente la mejor forma de tratamiento. De esa manera, tanto los estudiantes como sus familias podrán implementar las estrategias que les ayuden a enfrentar los retos que se presenten.

Debemos estar conscientes que, en la mayoría de los casos, es difícil identificar si la raíz de las batallas de cada estudiante radica en la dimensión de salud mental, espiritual o en los cambios propios del desarrollo. Por ello, una de mis recomendaciones es que toda institución educativa cuente con el apoyo de un profesional especializado en salud mental. De esta manera, podrán capacitar a todo el personal respecto a cómo detectar temprano signos que los alerten. 

2. Implemente un sistema para reconocer, evaluar y apoyar las necesidades de salud mental. 

Un sistema es un enfoque organizado que conecta a los estudiantes que evidencian problemas de salud mental con los procedimientos para manejar dichas situaciones. De esta manera se evita estar atendiendo situaciones caso por caso tratando de desarrollar estresantes soluciones en el momento. Estos procedimientos se pueden adaptar para casos comunes que son específicos en su comunidad educativa.

Por ejemplo, un sistema enumeraría procedimientos y políticas (el "quién", "qué", "dónde", "cuándo" y "cómo") para tratar con estudiantes que experimentan ansiedad debilitante ante evaluaciones, hablan de sus pensamientos suicidas, se niegan de forma regular a ingerir alimentos en la escuela, no pueden controlar sus impulsos de golpear a otros estudiantes, o luchan con accidentes sanitarios que no son propios de su edad (por nombrar algunos problemas comunes de salud mental entre los estudiantes). 

Existen varios beneficios en este enfoque proactivo. Primero, un sistema reúne servicios de apoyo y estrategias de intervención preventiva antes de que los estudiantes los necesiten. De esta manera estarán listos cuando el personal escolar los requiera. Un sistema también permite a los educadores sentirse equipados con los pasos a seguir, para que las respuestas no sean reactivas ni desorganizadas. Los estudiantes que experimentan síntomas de salud mental a menudo tienen pensamientos y sentimientos desorganizados. Por esta razón cuando la respuesta a su experiencia esdesorganizada e incierta, sus síntomas a menudo se intensifican. Además, el sentido de vulnerabilidad del personal escolar se puede incrementar. Manejar las situaciones caso por caso puede llevar mucho tiempo. Un sistema ayudará a evaluar cómo la escuela responde a las inquietudes de salud mental de los estudiantes.  

3. Desarrolle relaciones con profesionales de la salud mental. 

Una de las primeras cosas que noté en las escuelas en las que laboré fue la lista de consejeros profesionales que se utilizaba para enviar referidos. Sin embargo, cuando pregunté al personal de la escuela si conocían a estos profesionales, muchos de ellos respondieron que no. Incluso muchos informaron que los conocían en base a lo que los estudiantes y las familias decían sobre ellos. Es vital enfatizar la importancia que tiene construir relaciones con profesionales locales de salud mental y comunicarse directamente con ellos antes de referirlos. Conocer la especialidad, la práctica y la experiencia de un profesional es fundamental para decidir si su experiencia será una buena opción para recomendarlos a las familias buscando un profesional. Esto crea una referencia informada y un equipo de apoyo sólido para el estudiante.

En el transcurso de un verano, me dediqué a establecer relaciones con profesionales de la salud mental en la comunidad cuando era directora de servicios de asesoramiento en la escuela Stony Brook en Nueva York. Cuando comenzó el año escolar y estas situaciones surgieron, las conexiones a mis fuentes de referencia fueron automáticas y el seguimiento fue de fácil acceso. Esto es crítico para todos los niveles de necesidad y ayuda a garantizar una atención constante en todos los entornos (por ejemplo, en el hogar y la escuela), lo que a su vez aumenta la efectividad de las intervenciones.

Si bien estos tres pasos no son una solución a todos los problemas, considero que son bases sólidas para comenzar a construir un entorno escolar donde las necesidades de salud mental se detecten temprano. Es imperativo abordarlas de manera proactiva dentro de un sistema que brinde el apoyo adecuado y conecte a las familias con opciones profesionales confiables que podrán ser referidos.

Estos pasos serán grandes aliados al anticiparnos a las situaciones de salud mental en el centro educativo. La meta es que sean tratadas antes que alcancen un alto nivel de riesgo. Nuestro deseo es que los estudiantes se sientan confiados de que podrán encontrar en nosotros cuidado y apoyo continuo.


Cara Dixon, lPc (Licensed Professional Counselor) tiene mas de 10 años de experiencia en el campo de la salud mental en el campo educativo. Es una experta en el diseño de programas de consejería para escuelas cristianas.

Visto 910 veces Modificado por última vez en Jueves, 11 Junio 2020 12:22